Claudia Campos. MHS
Si usted se enamoró de una persona que ya estuvo casada, el fantasma del o la ex puede ser el más grande enemigo de su relación, si usted no lo sabe manejar.
Puede ser que usted sea una de esas mujeres que se tortura pensando que ellos en algún momento de sus vidas compartieron algo más que un noviazgo y que vivieron intensos momentos de amor y hasta soñaron con vivir juntos por el resto de sus vidas. O que usted sea uno de esos hombres que desea saber si usted es mejor que el ex en la intimidad ¡Cuidado!. Estos pensamientos lo pueden llevar a sentir el doloroso sentimiento de los celos, convertirlo en una persona insegura, triste y resentida.
Haga un alto a sus pensamientos y en lugar de dejarse consumir de dolor reflexione sinceramente sobre lo siguiente:
• El pasado de su compañero no le pertenece: posiblemente ustedes ni se conocían. Entonces, ¿por qué le causan tanto dolor situaciones durante las cuales aún eran dos desconocidos? Recuerde a quién pertenecía su corazón durante esa época. Usted también tiene un pasado, quizás hasta también estuvo casado con otra persona... y seguramente también vivió momentos de felicidad. No sea injusto y olvídese de reclamarle al otro el pecado de no haber permanecido haciendo votos de castidad hasta que usted llegara a su vida.
• Reflexione acerca de si mismo; ¿no será tal vez que no soporta la idea de no ser el centro del universo para su actual pareja, aún cuando se trate de cosas del pasado?
Trate de no meterse en la relación que tienen ellos especialmente si tienen hijos. Manténgase centrada en su pareja y en sus sentimientos, no juegue a ser el o la tercera en discordia. Cuide su propia relación con la persona que ama, sea comprensivo o tome distancia del tema teniendo como límite el respeto por sí mismo.
Concéntrese en lo que usted y su pareja están formando, es lo que está vivo, recuerde que la o el ex es el pasado y usted es el presente.
Claudia Campos. Psicóloga Clínica. Master en Sexualidad Humana y consejería de Pareja.
jueves, 12 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
El arte de discutir
Claudia Campos. MHS
La divergencia no es de sexos, es humana. Con esta expresión quiero hacer referencia a lo humano que resulta el desacuerdo, el conflicto, el gesto contrariado y los malos entendidos. Basta que dos seres humanos estén juntos, no importa su sexo para que se establezcan y se coloquen en un mismo espacio las diferencias entre ellos. Diferencias que se dan por razones genéticas, culturales, ambientales, de raza, de personalidad y de particularidades de cada uno. Y con mayor razón cuando se trata de dos seres humanos que comparten la cotidianidad: ya que está trae consigo múltiples alegrías pero también tristezas, angustias, cansancio, discusiones y conflictos.
Pero no siempre las discusiones son sinónimo de peleas irreconciliables. Es mas si aprendemos a discutir, estas pueden ser muy productivas para la pareja. Pero es importante tener en cuenta algunas reglas generales que nos pueden servir a la hora de discutir y poder así llegar a tener una conversación exitosa.
La regla de oro número uno Piense antes de hablar. No “descargue” en su pareja todo su enojo sin detenerse a pensar un instante. Antes de hacer un reproche o levantar el dedo acusador, mejor exprese genuinamente sus sentimientos antes de tratar de suponer los del otro. Deje de lado el estilo agresivo, irónico y prepotente y reemplácelo por un tono más cordial. Dialogar es intercambiar ideas, opiniones y sentimientos; no significa competir. Y para ello es importante antes de empezar a discutir, asegurarse de que su pareja esté dispuesta a escuchar, de lo contrario, gastará tiempo y saliva inútilmente.
Discúlpese cuando se equivoca. Deje de lado su orgullo es importante que reconozca su error y lo exprese en forma clara y con humildad.
Recuerde que en este dialogo no existen ganadores o perdedores, sino personas que en ocasiones ceden y en otras consiguen el apoyo del compañero. Busque permanente el equilibrio en el que ninguno se sienta manejador del otro ni manejado por él.
Claudia Campos. Psicologa Clinica/Sexologa/Terapista pareja
La divergencia no es de sexos, es humana. Con esta expresión quiero hacer referencia a lo humano que resulta el desacuerdo, el conflicto, el gesto contrariado y los malos entendidos. Basta que dos seres humanos estén juntos, no importa su sexo para que se establezcan y se coloquen en un mismo espacio las diferencias entre ellos. Diferencias que se dan por razones genéticas, culturales, ambientales, de raza, de personalidad y de particularidades de cada uno. Y con mayor razón cuando se trata de dos seres humanos que comparten la cotidianidad: ya que está trae consigo múltiples alegrías pero también tristezas, angustias, cansancio, discusiones y conflictos.
Pero no siempre las discusiones son sinónimo de peleas irreconciliables. Es mas si aprendemos a discutir, estas pueden ser muy productivas para la pareja. Pero es importante tener en cuenta algunas reglas generales que nos pueden servir a la hora de discutir y poder así llegar a tener una conversación exitosa.
La regla de oro número uno Piense antes de hablar. No “descargue” en su pareja todo su enojo sin detenerse a pensar un instante. Antes de hacer un reproche o levantar el dedo acusador, mejor exprese genuinamente sus sentimientos antes de tratar de suponer los del otro. Deje de lado el estilo agresivo, irónico y prepotente y reemplácelo por un tono más cordial. Dialogar es intercambiar ideas, opiniones y sentimientos; no significa competir. Y para ello es importante antes de empezar a discutir, asegurarse de que su pareja esté dispuesta a escuchar, de lo contrario, gastará tiempo y saliva inútilmente.
Discúlpese cuando se equivoca. Deje de lado su orgullo es importante que reconozca su error y lo exprese en forma clara y con humildad.
Recuerde que en este dialogo no existen ganadores o perdedores, sino personas que en ocasiones ceden y en otras consiguen el apoyo del compañero. Busque permanente el equilibrio en el que ninguno se sienta manejador del otro ni manejado por él.
Claudia Campos. Psicologa Clinica/Sexologa/Terapista pareja
miércoles, 28 de enero de 2009
Frecuencia Sexual: ¿Qué se considera normal?
Claudia Campos, MHS
A menudo ente las parejas se preguntan cuál es el número ideal de relaciones que una pareja “normal” debe tener. Lo primero es que es muy difícil en materia de sexualidad, sino imposible, establecer un criterio de normalidad. Pues lo que para mí puede ser normal en cuanto a mis preferencias, deseos y gustos sexuales, para otra persona puede no estar dentro de sus parámetros.
Y es que hay tantos gustos y preferencias individuales, que sin duda aquello que para uno es agradable, para otro no lo es, y en cuanto a la frecuencia de las relaciones, lo adecuado dependerá exclusivamente de lo que la pareja decida que es lo suficiente y satisfactorio para ellos.
Hay parejas que acostumbran tener mas de una relación por día, otras una por semana o por quincena y así se encuentran satisfechos. No hay regla. Las fronteras en este sentido son muy amplias, y el termino ”conducta sexual normal del ser humano” puede ser aplicado a muchas situaciones distintas.
Dada esta diversidad no existe una frecuencia de relaciones que pueda considerarse como la mejor o la más recomendable; ello depende de los deseos de cada miembro de la pareja, y lo importante es que ambos decidan el ritmo y la frecuencia satisfactoria. Es obvio que si la relación sexual se vuelve rutinaria y sin novedades será tediosa y se convertirá en una tarea que cumplir sin mayor atractivo y con ello tendera a disminuir la frecuencia.
Una actitud permanente de atención, y estar libre de la presión por “cumplir” con un determinado numero de actividades sexuales, son factores que pueden favorecer que estos encuentros se den en las mejores condiciones según las diferentes circunstancias de su vida de pareja.
Mucha gente compara la cantidad de sus relaciones sexuales con un promedio idealizado o extraído de las estadísticas de las revistas. Esto no solo es poco realista sino injusto con uno mismo y su pareja, puesto que tales expectativas traen conflicto y frustración a la relación. Al sentirse inconformes o disgustados, puede culpar a su pareja de lo que pasa y exigirle que sea “normal” según esos patrones.
No se dejen enredar, lo importante son ustedes, su ritmo, sus necesidades y su búsqueda de acople a las preferencias del otro.
Claudia Campos.MHS.Psicologa Clinica, Master Sexualidad Humana y Pareja.
A menudo ente las parejas se preguntan cuál es el número ideal de relaciones que una pareja “normal” debe tener. Lo primero es que es muy difícil en materia de sexualidad, sino imposible, establecer un criterio de normalidad. Pues lo que para mí puede ser normal en cuanto a mis preferencias, deseos y gustos sexuales, para otra persona puede no estar dentro de sus parámetros.
Y es que hay tantos gustos y preferencias individuales, que sin duda aquello que para uno es agradable, para otro no lo es, y en cuanto a la frecuencia de las relaciones, lo adecuado dependerá exclusivamente de lo que la pareja decida que es lo suficiente y satisfactorio para ellos.
Hay parejas que acostumbran tener mas de una relación por día, otras una por semana o por quincena y así se encuentran satisfechos. No hay regla. Las fronteras en este sentido son muy amplias, y el termino ”conducta sexual normal del ser humano” puede ser aplicado a muchas situaciones distintas.
Dada esta diversidad no existe una frecuencia de relaciones que pueda considerarse como la mejor o la más recomendable; ello depende de los deseos de cada miembro de la pareja, y lo importante es que ambos decidan el ritmo y la frecuencia satisfactoria. Es obvio que si la relación sexual se vuelve rutinaria y sin novedades será tediosa y se convertirá en una tarea que cumplir sin mayor atractivo y con ello tendera a disminuir la frecuencia.
Una actitud permanente de atención, y estar libre de la presión por “cumplir” con un determinado numero de actividades sexuales, son factores que pueden favorecer que estos encuentros se den en las mejores condiciones según las diferentes circunstancias de su vida de pareja.
Mucha gente compara la cantidad de sus relaciones sexuales con un promedio idealizado o extraído de las estadísticas de las revistas. Esto no solo es poco realista sino injusto con uno mismo y su pareja, puesto que tales expectativas traen conflicto y frustración a la relación. Al sentirse inconformes o disgustados, puede culpar a su pareja de lo que pasa y exigirle que sea “normal” según esos patrones.
No se dejen enredar, lo importante son ustedes, su ritmo, sus necesidades y su búsqueda de acople a las preferencias del otro.
Claudia Campos.MHS.Psicologa Clinica, Master Sexualidad Humana y Pareja.
lunes, 5 de enero de 2009
Al mal tiempo buena cara
Claudia Campos. MHS.
Se acabaron las fiestas de fin de año, comenzo el 2009 y de nuevo la realidad de vida asoma a nuestra ventana. Y es que muchas personas aun siguen creyendo que como por arte de magia todo cambia cuando llega un nuevo año. Y la realidad es que la vida continua igual a como uno la percibe, la vive y la siente.
En esta epoca de invierno donde afuera hace frío, mucho frío; se ve el aliento de las personas al respirar, mientras caminan envueltos en abrigos y bufandas y las manos en los bolsillos. Quizá caiga nieve o hielo, pero hay gente que tiene su corazón caliente, y no importa el frío de las calles; personas que tienen una razón para vivir, personas felices y que saben amar, que saben convertir todas las cosas duras de la vida en algo bueno, algo positivo, tienen esperanza, y se esfuerzan por mantener un clima de paz y calor en sus hogares, en su trabajo. Seria maravilloso rodearnos de estas personas y aprender de ellas. Pues debe ser muy duro que ahí afuera haga frío y que el corazón esté congelado, hecho hielo, también. Frío por fuera y frío por dentro. Hielo es la desesperanza, dejarse arrancar día a día los restos de confianza a los que uno se agarra para seguir viviendo. Hielo es el resentimiento, el miedo a la vida, al futuro, a la vejez, a la enfermedad y a la soledad
Por eso para poder sanar y vivir con una actitud mas positiva, necesitamos que salga el sol dentro de nosotros mismos, el sol de la esperanza, del amor, del optimismo, de la paz interior; tenemos que forzarnos a nosotros mismos y, antes que nada, obligarnos a creer que el sol puede salir en nuestra vida. La persona que por todo se desespera puede tener muchas razones y excusas, pero también algo de responsabilidad porque las penas, sufrimientos, apuros económicos, contratiempos, están repartidos en la vida de todos, pero ahí esta también la mente, nuestra mente, para buscar soluciones a los problemas.
Debemos aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.
Tratar de cambiar nuestra vida sin cambiar nuestra actitud, es como pintar sobre el óxido: parece bonito hasta que la corrosión vuelve a salir a la superficie.
Y lo mas importante entender que yo no puedo controlar el clima de afuera, pero sí el interior de mi espíritu. Los problemas lo pueden quebrantar a uno si se deja, pero pueden fortalecerlo si los enfrenta como retos magníficos. Y al hacerlo sentiras que el sol esta dentro de ti.
Claudia Campos.MHS.Psicologa Clinica, Master Sexualidad Humana y Pareja.
Se acabaron las fiestas de fin de año, comenzo el 2009 y de nuevo la realidad de vida asoma a nuestra ventana. Y es que muchas personas aun siguen creyendo que como por arte de magia todo cambia cuando llega un nuevo año. Y la realidad es que la vida continua igual a como uno la percibe, la vive y la siente.
En esta epoca de invierno donde afuera hace frío, mucho frío; se ve el aliento de las personas al respirar, mientras caminan envueltos en abrigos y bufandas y las manos en los bolsillos. Quizá caiga nieve o hielo, pero hay gente que tiene su corazón caliente, y no importa el frío de las calles; personas que tienen una razón para vivir, personas felices y que saben amar, que saben convertir todas las cosas duras de la vida en algo bueno, algo positivo, tienen esperanza, y se esfuerzan por mantener un clima de paz y calor en sus hogares, en su trabajo. Seria maravilloso rodearnos de estas personas y aprender de ellas. Pues debe ser muy duro que ahí afuera haga frío y que el corazón esté congelado, hecho hielo, también. Frío por fuera y frío por dentro. Hielo es la desesperanza, dejarse arrancar día a día los restos de confianza a los que uno se agarra para seguir viviendo. Hielo es el resentimiento, el miedo a la vida, al futuro, a la vejez, a la enfermedad y a la soledad
Por eso para poder sanar y vivir con una actitud mas positiva, necesitamos que salga el sol dentro de nosotros mismos, el sol de la esperanza, del amor, del optimismo, de la paz interior; tenemos que forzarnos a nosotros mismos y, antes que nada, obligarnos a creer que el sol puede salir en nuestra vida. La persona que por todo se desespera puede tener muchas razones y excusas, pero también algo de responsabilidad porque las penas, sufrimientos, apuros económicos, contratiempos, están repartidos en la vida de todos, pero ahí esta también la mente, nuestra mente, para buscar soluciones a los problemas.
Debemos aprender que en la vida no todos los momentos son buenos, hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables. La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso. Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo que te toca vivir.
Tratar de cambiar nuestra vida sin cambiar nuestra actitud, es como pintar sobre el óxido: parece bonito hasta que la corrosión vuelve a salir a la superficie.
Y lo mas importante entender que yo no puedo controlar el clima de afuera, pero sí el interior de mi espíritu. Los problemas lo pueden quebrantar a uno si se deja, pero pueden fortalecerlo si los enfrenta como retos magníficos. Y al hacerlo sentiras que el sol esta dentro de ti.
Claudia Campos.MHS.Psicologa Clinica, Master Sexualidad Humana y Pareja.
martes, 9 de diciembre de 2008
¡Cuidado con las vacaciones!
Claudia Campos. MHS
Cuando llega la época de las vacaciones, muchas parejas logran romper con su rutina de vida y de pareja. ¿Qué será lo que sucede en ese breve período del año? ¿Qué diferencias se establecen con la vida sexual de los meses anteriores? ¿Coincide acaso con las variaciones climáticas?
Todas estas inquietudes son importantes para que las parejas tomen conciencia de aquellas cosas distintas que les permiten disfrutar plenamente del encuentro amoroso o por el contrario, de aquellas que les inhiben el placer.
Todo el mundo sabe que el estrés en la vida cotidiana limita y afecta la calidad de vida de la pareja y que, cuando éste desaparece, mejora la calidad de las relaciones. Es por ello que durante las vacaciones aumenta el interés sexual, la frecuencia y el placer de parejas cuya relación es buena, pero sin oportunidades de intimidad.
Para otros, sin embargo, las vacaciones no son propiamente un paraíso, sino, por el contrario, agudizan las distancias y lo que es peor, demuestran que aunque se elija el lugar más caribeño, las cosas no cambian.
Nada hay más patético que contemplar a una pareja tratando de jugar una ficción de segunda luna de miel y añorando sentir la pasión de hace algunos años. Cuando se llega a ese estado, tal vez resultaría mejor tomar vacaciones por separado y abrir una ventana a una situación sofocante.
En diciembre las vacaciones están cerca, y con ello, si la situación económica lo permite, llega el momento de elegir a donde ir. No sobra hacerse algunas reflexiones antes de tomar la decisión.
En primer lugar pregúntese ¿qué es lo que busca? : descanso, diversión, vida en familia, reencuentro de la pareja, activar una vida sexual o romance. Porque si lo que busca es reencuentro, intimidad y sexo, es poco probable que tenga éxito si las vacaciones incluyen a todo el grupo familiar, abuela, nana y perro. En este caso tal vez resulte mejor dividir las vacaciones, el primero –aunque sea breve- destinado a la pareja; el segundo para la familia.
Toda pareja necesita, para realimentarse, de espacios propios. Sin nadie a su alrededor, ni hijos ni familia ni amigos ni televisor. Claro que esta propuesta tiene un riesgo, puede ser que se den cuenta, al estar solos, que ya no tienen mucho que compartir. Pero esa conciencia, en definitiva, también es un logro, porque muestra que más que preocuparse de las vacaciones, deben preocuparse y hacer algo por su relación de pareja.
Claudia Campos. Psicóloga Clínica. Master en Sexualidad Humana y Pareja
Cuando llega la época de las vacaciones, muchas parejas logran romper con su rutina de vida y de pareja. ¿Qué será lo que sucede en ese breve período del año? ¿Qué diferencias se establecen con la vida sexual de los meses anteriores? ¿Coincide acaso con las variaciones climáticas?
Todas estas inquietudes son importantes para que las parejas tomen conciencia de aquellas cosas distintas que les permiten disfrutar plenamente del encuentro amoroso o por el contrario, de aquellas que les inhiben el placer.
Todo el mundo sabe que el estrés en la vida cotidiana limita y afecta la calidad de vida de la pareja y que, cuando éste desaparece, mejora la calidad de las relaciones. Es por ello que durante las vacaciones aumenta el interés sexual, la frecuencia y el placer de parejas cuya relación es buena, pero sin oportunidades de intimidad.
Para otros, sin embargo, las vacaciones no son propiamente un paraíso, sino, por el contrario, agudizan las distancias y lo que es peor, demuestran que aunque se elija el lugar más caribeño, las cosas no cambian.
Nada hay más patético que contemplar a una pareja tratando de jugar una ficción de segunda luna de miel y añorando sentir la pasión de hace algunos años. Cuando se llega a ese estado, tal vez resultaría mejor tomar vacaciones por separado y abrir una ventana a una situación sofocante.
En diciembre las vacaciones están cerca, y con ello, si la situación económica lo permite, llega el momento de elegir a donde ir. No sobra hacerse algunas reflexiones antes de tomar la decisión.
En primer lugar pregúntese ¿qué es lo que busca? : descanso, diversión, vida en familia, reencuentro de la pareja, activar una vida sexual o romance. Porque si lo que busca es reencuentro, intimidad y sexo, es poco probable que tenga éxito si las vacaciones incluyen a todo el grupo familiar, abuela, nana y perro. En este caso tal vez resulte mejor dividir las vacaciones, el primero –aunque sea breve- destinado a la pareja; el segundo para la familia.
Toda pareja necesita, para realimentarse, de espacios propios. Sin nadie a su alrededor, ni hijos ni familia ni amigos ni televisor. Claro que esta propuesta tiene un riesgo, puede ser que se den cuenta, al estar solos, que ya no tienen mucho que compartir. Pero esa conciencia, en definitiva, también es un logro, porque muestra que más que preocuparse de las vacaciones, deben preocuparse y hacer algo por su relación de pareja.
Claudia Campos. Psicóloga Clínica. Master en Sexualidad Humana y Pareja
lunes, 1 de diciembre de 2008
Auxilio! Llegaron las fiestas de fin de año
Claudia Campos. MHS
La gran mayoría de las personas creen que cuando se acercan las fiestas de fin de año, todo es paz, amor y alegría; pero la realidad para algunos es otra. Ya que la temporada de fin de año es época de gran tensión y conflictos.
Agregar a la rutina diaria demasiadas actividades adicionales presenta un gran reto para la salud física y emocional de cualquiera. En particular, para muchas parejas, estas fiestas pueden terminar en grandes conflictos y peleas. Por lo general los motivos que ponen en peligro la aparente calma de la época dicembrina tienen que ver con:
.Los problemas económicos; ya que la gran mayoría de las parejas se sienten tensas ante los “excesivos y obligados” gastos de la época.
.Conflictos con la familia de origen de uno de los miembros de la pareja; para muchos decir con quien pasar las fiestas es motivo de graves conflictos ya que los resentimientos del pasado salen a flote y las “preferencias” igual.
.Las fiestas laborales de fin de año; cuando alguno de los miembros de la pareja o ambos acuden a sus fiestas de fin de año, por lo general las llegadas tarde a casa hace que el fantasma de la infidelidad y por ende de los celos ronde en navidad.
.Y por ultimo entre las carreras de las compras, la preparación de la cena y las visitas que llegan; el personaje olvidado de toda esta faena es la propia pareja. Quedando como resultado de todas estas fiestas, un resentimiento enorme, una gran tensión y muchos reclamos por hacer.
Por fortuna hay cosas que podemos hacer para vencer el estrés de la época y evitar que la llegada de la navidad sea un horror. Tenga en cuenta que:
.Es una época para estar de fiesta, no un castigo. Así que tome las cosas con calma y alegría.
.El diálogo resuelve las diferencias, hable con su pareja acerca de las expectativas de esta época, de sus temores y trate de llegar a un acuerdo de cómo van a manejar la situación.
.Involucre más a su pareja en actividades como la compra de los regalos, la cena, la decoración de casa, etc.
.Sea realista al programar sus actividades; no siempre se presentan las condiciones ideales.
.Tenga en cuenta que las personas no cambian de carácter por ser la época dicembrina y pueden presentarse los problemas “de siempre”.
.Identifique de antemano situaciones que fácilmente ponen a prueba sus cabales, pues el riesgo de perderlos puede ser mayor en esta época.
.Evite tratar de lidiar con la tensión refugiándose en costumbres nocivas como fumar, beber bebidas alcohólicas o comer en exceso.
.Desarrolle técnicas positivas para mantener la calma, como la relajación, el ejercicio y fomentar el sentido del humor.
El ejercicio es una de las mejores maneras de reducir la tensión y hasta puede ayudar a evitar la depresión que sufren muchos en esta época. El ejercicio aumenta la sensación de bienestar, reduce la tristeza y ansiedad, y contribuye a dormir bien. Es muy importante que se asegure de hacer ejercicio a pesar de tener el calendario lleno de actividades este fin de año.
Sabemos que el camino del amor no es fácil, pero no le agregue una carga adicional en estos días; hay maneras de evitar el estrés propio de la época y darle un “nuevo aire” a su relación. Sólo es cuestión de poner en marcha el ingenio y la imaginación y darse permiso para vivir unas fiestas inolvidables.
Claudia Campos. Psicóloga Clínica. Master en Sexualidad Humana y Pareja
La gran mayoría de las personas creen que cuando se acercan las fiestas de fin de año, todo es paz, amor y alegría; pero la realidad para algunos es otra. Ya que la temporada de fin de año es época de gran tensión y conflictos.
Agregar a la rutina diaria demasiadas actividades adicionales presenta un gran reto para la salud física y emocional de cualquiera. En particular, para muchas parejas, estas fiestas pueden terminar en grandes conflictos y peleas. Por lo general los motivos que ponen en peligro la aparente calma de la época dicembrina tienen que ver con:
.Los problemas económicos; ya que la gran mayoría de las parejas se sienten tensas ante los “excesivos y obligados” gastos de la época.
.Conflictos con la familia de origen de uno de los miembros de la pareja; para muchos decir con quien pasar las fiestas es motivo de graves conflictos ya que los resentimientos del pasado salen a flote y las “preferencias” igual.
.Las fiestas laborales de fin de año; cuando alguno de los miembros de la pareja o ambos acuden a sus fiestas de fin de año, por lo general las llegadas tarde a casa hace que el fantasma de la infidelidad y por ende de los celos ronde en navidad.
.Y por ultimo entre las carreras de las compras, la preparación de la cena y las visitas que llegan; el personaje olvidado de toda esta faena es la propia pareja. Quedando como resultado de todas estas fiestas, un resentimiento enorme, una gran tensión y muchos reclamos por hacer.
Por fortuna hay cosas que podemos hacer para vencer el estrés de la época y evitar que la llegada de la navidad sea un horror. Tenga en cuenta que:
.Es una época para estar de fiesta, no un castigo. Así que tome las cosas con calma y alegría.
.El diálogo resuelve las diferencias, hable con su pareja acerca de las expectativas de esta época, de sus temores y trate de llegar a un acuerdo de cómo van a manejar la situación.
.Involucre más a su pareja en actividades como la compra de los regalos, la cena, la decoración de casa, etc.
.Sea realista al programar sus actividades; no siempre se presentan las condiciones ideales.
.Tenga en cuenta que las personas no cambian de carácter por ser la época dicembrina y pueden presentarse los problemas “de siempre”.
.Identifique de antemano situaciones que fácilmente ponen a prueba sus cabales, pues el riesgo de perderlos puede ser mayor en esta época.
.Evite tratar de lidiar con la tensión refugiándose en costumbres nocivas como fumar, beber bebidas alcohólicas o comer en exceso.
.Desarrolle técnicas positivas para mantener la calma, como la relajación, el ejercicio y fomentar el sentido del humor.
El ejercicio es una de las mejores maneras de reducir la tensión y hasta puede ayudar a evitar la depresión que sufren muchos en esta época. El ejercicio aumenta la sensación de bienestar, reduce la tristeza y ansiedad, y contribuye a dormir bien. Es muy importante que se asegure de hacer ejercicio a pesar de tener el calendario lleno de actividades este fin de año.
Sabemos que el camino del amor no es fácil, pero no le agregue una carga adicional en estos días; hay maneras de evitar el estrés propio de la época y darle un “nuevo aire” a su relación. Sólo es cuestión de poner en marcha el ingenio y la imaginación y darse permiso para vivir unas fiestas inolvidables.
Claudia Campos. Psicóloga Clínica. Master en Sexualidad Humana y Pareja
miércoles, 19 de noviembre de 2008
!Cuidado Con La Depresion Invernal!
Claudia Campos. MHS
Para algunas personas los meses de otoño e invierno son sinónimo de cansancio, desánimo y aumento de peso a medida que los días se acortan y hay menos luz solar.
¿La razón? : “depresión invernal”.
Sin embargo muchas personas culpan de esto a la época dicembrina, a la nostalgia, la ausencia de familiares y los recuerdos de la infancia. Y aunque estos factores pueden contribuir a la tristeza y el desanimo, el trastorno afectivo de estación (TAE) es algo mas que el recuerdo o la añoranza.
El TAE es generalmente una enfermedad estacional crónica, que se caracteriza por episodios recurrentes de depresión en ciertos meses del año que alternan con períodos de estado de ánimo normal el resto del año. Generalmente las personas afectadas con este trastorno, se deprimen durante el otoño y el invierno y se sienten mejor durante la primavera y el verano. Por eso no es raro ver que la mayoría de las personas al llegar la primavera se sientan más vitales, realicen más actividad física, bajen de peso con dietas más livianas y vean aumentados sus deseos de realizar actividades al aire libre. Por el contrario, cuando los días de invierno tienen menos horas de luz solar y baja la temperatura las personas tienden a comer mas, a subir de peso y a tener menos deseos de realizar actividad física.
El dormir demasiado, antojos de carbohidratos y aumento de peso son algunas señales de este trastorno, acompañadas de las características usuales de la depresión, especialmente, una disminución en el apetito sexual, desesperanza, aislamiento social y en algunos casos pensamientos suicidas.
Estos trastornos depresivos, no pueden concebirse como resultado de una causa única, ya que afecta diferentes factores: biológicos, genéticos y psicosociales. En particular se relacionan con los neurotransmisores (sustancias químicas que transmiten los impulsos nerviosos) principalmente el conocido como melatonina, que trabaja con ayuda de la luz solar, deja de hacerlo al ciento por ciento cuando ésta disminuye; por lo que un día corto en luz o nublado contribuye a la baja en el estado de ánimo.
La buena noticia es que la gran mayoría de las personas con este trastorno responden muy bien a la terapia de luz y/o farmacológica. De allí la importancia de una buena evaluación y que un profesional de la salud mental haga un diagnóstico de TAE, ya que existe tratamiento que alivia los síntomas y hacen que esta época del año no se convierta en una pesadilla.
Claudia Campos. Psicóloga Clínica. Master en Sexualidad Humana y Pareja
Para algunas personas los meses de otoño e invierno son sinónimo de cansancio, desánimo y aumento de peso a medida que los días se acortan y hay menos luz solar.
¿La razón? : “depresión invernal”.
Sin embargo muchas personas culpan de esto a la época dicembrina, a la nostalgia, la ausencia de familiares y los recuerdos de la infancia. Y aunque estos factores pueden contribuir a la tristeza y el desanimo, el trastorno afectivo de estación (TAE) es algo mas que el recuerdo o la añoranza.
El TAE es generalmente una enfermedad estacional crónica, que se caracteriza por episodios recurrentes de depresión en ciertos meses del año que alternan con períodos de estado de ánimo normal el resto del año. Generalmente las personas afectadas con este trastorno, se deprimen durante el otoño y el invierno y se sienten mejor durante la primavera y el verano. Por eso no es raro ver que la mayoría de las personas al llegar la primavera se sientan más vitales, realicen más actividad física, bajen de peso con dietas más livianas y vean aumentados sus deseos de realizar actividades al aire libre. Por el contrario, cuando los días de invierno tienen menos horas de luz solar y baja la temperatura las personas tienden a comer mas, a subir de peso y a tener menos deseos de realizar actividad física.
El dormir demasiado, antojos de carbohidratos y aumento de peso son algunas señales de este trastorno, acompañadas de las características usuales de la depresión, especialmente, una disminución en el apetito sexual, desesperanza, aislamiento social y en algunos casos pensamientos suicidas.
Estos trastornos depresivos, no pueden concebirse como resultado de una causa única, ya que afecta diferentes factores: biológicos, genéticos y psicosociales. En particular se relacionan con los neurotransmisores (sustancias químicas que transmiten los impulsos nerviosos) principalmente el conocido como melatonina, que trabaja con ayuda de la luz solar, deja de hacerlo al ciento por ciento cuando ésta disminuye; por lo que un día corto en luz o nublado contribuye a la baja en el estado de ánimo.
La buena noticia es que la gran mayoría de las personas con este trastorno responden muy bien a la terapia de luz y/o farmacológica. De allí la importancia de una buena evaluación y que un profesional de la salud mental haga un diagnóstico de TAE, ya que existe tratamiento que alivia los síntomas y hacen que esta época del año no se convierta en una pesadilla.
Claudia Campos. Psicóloga Clínica. Master en Sexualidad Humana y Pareja
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